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martes, 9 de febrero de 2016

Aitor Bergara, Out of work, XI Premio Águila de poesía del Ayto. de Aguilar de Campoo, un nuevo acierto.


Un acierto más del premio Águila de poesía en su XI edición, un acierto antirretórico, doloroso y transcendente. Cuando leo las páginas de Out of work de Aitor Bergara (1984) imagino a Dante en la larga y eterna cola del paro. Un descenso a los infiernos de la que podríamos llamar la generación agostada. La cosecha de jóvenes mejor preparada de la historia de este país ha sufrido la sequía provocada por la mediocridad de sus gestores en cualquier ámbito y nivel (el económico, el político, el empresarial, el educativo, social...) y las concomitantes circunstancias adversas.

Comienza este descenso dantesco con una vengativa dedicatoria "a quienes se han esforzado en despreciar mi esfuerzo y mi talento (...) así como en privarme de uno de mis derechos fundamentales (el derecho al trabajo)". Los convencionalismos, el desaliento, la falta de autoestima son los temas evocados desde las primeras citas, pero son las complejidades psicológicas de quien sufre las consecuencias de la crisis los auténticos focos de atención del poemario. Con su lectura podemos rastrear las órbitas infernales a las que desciende este Dante desde el primer poema, Vergüenza, la paranoica prevención que provoca el paro.

Estimable es la estructura dialéctica del titulado Puro egoísmo. El lamento ante la pérdida de esperanza, la reacción del padre, y la conclusión del hablante según la cual sus poemas fueron un intento por merecer un elogio. Una última traición le espera: "no he podido decirle cuánto le quiero". Último egoísmo.

Los poemas autobiográficos (sic.) con sus tachaduras, proponen una lectura perspectivista, un ejercicio de distanciamiento. El reconocimiento de circunstancias en su relato en primera persona contrasta con la versión "corregida" y alejada, en tercera persona. El desdoble del hablante poemático provoca el necesario ahondamiento.

Se presentan otros complejos mecanismos de la mente: El sentimiento de culpa ante las (in)decisiones (sic.) de la propia vida, esto es: el problemático ejercicio de la voluntad. El insomnio, la infelicidad, el desasosiego convertidos en poema o la ausencia de libertad: En Consejos para mis lectores podemos llegar a la conclusión de que la supuesta opción de la literatura, en principio platónica y libre, está condicionada por intereses rastreros. "Sáquese el título oficial de POETA..."

El poema Cáritas parece ese Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate cuando responde al padre que, como un Caronte, le lleva en su coche.



"Y antes de mojarme la palma de la mano

derecha con la puerta, me pide explicaciones:

yo le digo, con aire compungido,

padre,

no hay alternativa"



La descorazonadora respuesta es un Vuolsi così colà ove si puote, la orden con que Virgilio conmina al barquero de almas: Así se quiso, allá donde está el poder.

Otras estancias esperan el descenso: El pecado de vanidad, lujuria y orgullo en la novena órbita de las traiciones del infierno, en el poema Contrato de prácticas; la hipocresía  en Recursos humanos, la tierna y comprensible avaricia de Cash. Todas son pruebas que debe superar quien quiere comprender la verdad, esa iluminación que en el último poema, Ars poética, descubre que el poeta...



ha nacido para aliviar,

mediante la palabra, el dolor de la gente humilde



Más allá de las fuerzas del aciago destino o de la culpabilidad que la sociedad (o él mismo) quiera transferirle, el poeta debe comportarse éticamente y asumir la responsabilidad que las circunstancias le deparan. Debe escribir la poesía (o la prosa, ¡qué más da!) que exige este momento. Sin duda, más allá del significado literal (la crudeza de la vida de la generación agostada), más allá del significado moral (cómo se debe reaccionar ante la adversidad), más allá del sentido alegórico (la injusticia, la ceguera, los vicios y los prejuicios de una sociedad) existe un sentido transcendente:



...

y por eso debo acoger en mi (¡ramplona!) prosa poética

esta rara metafísica de la vulgaridad

(...) escribo esta prosa

adolecida de Alzheimer, esta prosa con Síndrome de Dowm,

y frente a la retórica universitaria de la excelencia

-digna de la Cibeles Fashion Week

del Verso-

presento el resultado de mi discapacidad,

esta prosa investida de sí misma,

a través de la cual me realizo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

PREMIO "ÁGUILA DE POESÍA", CONTRACORRIENTE Y HONESTO


Esperaré siempre con interés el fallo del premio de Aguilar de Campoo. La Biblioteca pública y  la Concejalía de cultura de este Ayuntamiento defienden un  dignísimo trabajo con limpieza y sin estridencias.  Informan clara y puntualmente; fotografían orgullosos el montón de originales recibidos, sin abrir, pendientes de lectura; cumplen los plazos, sin subterfugios; es obvio que no venden un gran ganador mediático; no declaran desierto el premio por tener escasa o desconocida concurrencia; desdeñan el eco de los grandes y cumplen con acertado criterio, independientes, galardonando poemarios tan honestos como su premio, ajenos a modas, bien concebidos, honrados y originales.  Deberían aprender otros más conocidos o más "enjundiosos" o más "alternativos", en un momento, en que muchos pensamos que la cantidad de dinero y ruido de un premio son inversamente proporcionales a la calidad del fallo (nunca mejor dicho).
Tomás García-Purriños con L: (El año que te conocí) en 2014, y  Marina Hidalgo Castroviejo con Pero de vez en cuando llueve,  en 2013, merecen una atenta lectura.  Coinciden ambos libros en su escritura cristalina, sin oscuridades. Ambos autores nos obligan a pensar que todavía no está dicho todo, que aún se puede escribir poesía del día a día, porque no existe la rutina si aplicas tu conciencia a desentrañarla. En ambos, un hablante poemático desgrana sus momentos con voz sincera. En ambos está presente la poesía de lo cotidiano, suenan como un diario personal o una bitácora poética. En ambos se descubren las consecuencias más inesperadas de los hechos más insignificantes.  En ambos encontramos buenas dosis de optimismo, pero también poemas críticos.  En ambos, el ser humano de a pie, anónimo, desconocido, encarna la auténtica heroicidad que esconden los medios de comunicación.  En ambos no se siguen escuelas, se desdeñan modas. Las coincidencias parecen más una reivindicación del jurado que una mera coincidencia.
Para sentirte único, para sentirte poeta en esos momentos en los que nadie te ve, cuando ves la lagartija del sueño, por la mañana el olor a café  y a vida fresca,  cuando "un loco impulso nos empuja a perseguir la belleza" en las imperfectas curvas de un membrillo, cuando "la inspiración se vuelve fulana" o te quedes sin cambio en el autobús para rozar una mano deseante y te transformes en espuma o cuando descubres con los hijos "tantas veces, lo mucho que esta rutina / ha dado vida a mi rutina" o que "un día / se enganchará tu niñez en algún tobogán, sin darte cuenta, y de repente / olvidarás / cuándo terminaste de columpiarte", para sentir todo esto en estas ocasiones es por lo que aconsejo seguir de cerca a los ganadores de este premio "Águila de poesía".
Esperaré siempre con interés el fallo del premio de Aguilar de Campoo y seguiré esperando que sea igual de independiente, contracorriente y honesto.